Colorimetría

El color tiene un impacto muy importante sobre cómo nos expresamos día a día. Refleja nuestras emociones, nuestra personalidad trabajando en armonía con nuestro estilo. 

Es tal el impacto, que actualmente hay diferentes disciplinas que se dedican a estudiar los efectos del color y el significado que le damos. Varios estudios, en el ámbito de la psicología, muestran el efecto físico que producen los colores en las personas, por ejemplo solo mirar un color puede alterar la presión sanguínea y el ritmo cardiaco.  

Uno de los métodos más utilizados en la asesoría de imagen es la colorimetría, ciencia que estudia la medida de los colores y cómo los percibimos en nuestra imagen personal. 

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A través del maquillaje, el vestuario y los accesorios le inyectamos color a nuestra vida, utilizándolos para expresar nuestra personalidad y cómo queremos ser percibidos. Es una de las formas no verbales de comunicación que más usamos, por lo que trabajar con profesionales en este tema se está volviendo cada vez más popular. 

Dentro de la imagen personal, los colores pueden armar o desarmar un look. Son una herramienta que permite resaltar nuestra belleza natural y generar una buena impresión en los que nos rodean. Como todas las personas tienen diferentes tonos de piel, color de pelo, ojos y cejas, encontrar los colores que las complementen es todo un reto.

Pero sabiendo cuales son los que te favorecen y aprendiendo a utilizarlos, se puede conseguir, desde disimular defectos o exaltar partes del cuerpo hasta un completo cambio de imagen.

Tipos de colores

La colorimetría divide los colores en grupos. Los primeros de ellos, de acuerdo a cómo el ser humano los percibe; colores cálidos y fríos. Los cálidos se consideran estimulantes, alegres y excitantes. Mientras que los fríos se definen como tranquilos, sedantes y hasta deprimentes. No obstante, siempre se debe tener en cuenta que estas interpretaciones son subjetivas, y van a depender de cada persona. 

Los colores cálidos van desde el amarillo al rojo, y ciertos tipos de verdes. También se incluye la gama de tonos pastel, que sugieren delicadeza, feminidad, hospitalidad y amabilidad. Los matices con predominio de rojo, por otro lado, sugieren poder, riqueza, vitalidad y estabilidad. Los ideales para temperaturas altas. 

Por su parte, los colores fríos van desde el verde al azul oscuro, morado y marrón. Estos tonos absorben la luz del sol por ser más oscuros, por lo que son ideales para las temperaturas bajas. En matices claros sugieren delicadeza, frescura, descanso y paz; y en matices oscuros vitalidad, riqueza y estabilidad.

La colorimetría divide los colores en grupos. Los primeros de ellos, de acuerdo a cómo el ser humano los percibe; colores cálidos y fríos. Los cálidos se consideran estimulantes, alegres y excitantes. Mientras que los fríos se definen como tranquilos, sedantes y hasta deprimentes. No obstante, siempre se debe tener en cuenta que estas interpretaciones son subjetivas, y van a depender de cada persona.  

Los colores cálidos van desde el amarillo al rojo, y ciertos tipos de verdes. También se incluye la gama de tonos pastel, que sugieren delicadeza, feminidad, hospitalidad y amabilidad. Los matices con predominio de rojo, por otro lado, sugieren poder, riqueza, vitalidad y estabilidad. Los ideales para temperaturas altas. 

Por su parte, los colores fríos van desde el verde al azul oscuro, morado y marrón. Estos tonos absorben la luz del sol por ser más oscuros, por lo que son ideales para las temperaturas bajas. En matices claros sugieren delicadeza, frescura, descanso y paz; y en matices oscuros vitalidad, riqueza y estabilidad. 

Cuando se comparan estos colores con los diferentes tonos de piel, se reclasifican en cuatro grupos que representan a las cuatro estaciones del año.

El grupo que representa el otoño irradia en colores cálidos e intensos, con tonos dorados de fondo. La primavera se caracteriza por colores suaves y delicados, con cálidos tonos amarillos. El invierno necesita colores vivos, primarios y fríos, mientras que el verano necesita colores pasteles y colores suaves con tonos fríos y azulado.

El color de la piel es el factor más importante a la hora de determinar los colores de una persona. El tono está dado por la mezcla de tres pigmentos: la melanina (marrón), la carotina (amarillo) y la hemoglobina (rojo). 

Para identificar el color correcto, éste debe suavizar y aclarar la complexión de la cara, las líneas de expresión y las sombras. La cara debe verse saludable, reflejando un tono natural en las mejillas que hace que la misma “reviva”. Pero si este le da un efecto pálido a la cara, o la amarillea, acentúa zonas de la cara que tienden a endurecerse como ojeras, laterales de la nariz, y líneas de expresión alrededor de la boca, entonces el color es el incorrecto.

Con esto en mente se irán probando los diferentes colores de la paleta que permitirán identificar el grupo de colores que mejor le quedan al cliente y con cuales debe trabajar para realzar su estilo y belleza.

Una vez determinado el grupo principal de la colorimetría personal, y con la ayuda de una pantonera de colores, la persona debe usarlos en prendas y accesorios que vayan cerca de su rostro. Con esa práctica, siempre realzará su belleza y su imagen personal.

Son varios los asesores de imagen y maquilladoras que ofrecen el servicio de automaquillaje. Los clientes suelen quedar muy satisfechos con este servicio, ya que a diferencia de muchos otros, sirve para el largo plazo. Incluso, para toda la vida.

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